Cuando la presunta izquierda cayó en manos de la burocracia y empezó a tolerar según que cosas, quitando el protagonismo a la naturaleza y dando paso a la tecnología indiscriminadamente, abrió en su momento las puertas a todo lo que vino después. Cuando Marx dijo que «las personas construyen su propia historia, pero no a su libre arbitrio, en circunstancias elegidas por ellas mismas, sino en las circunstancias con las que se encuentran, que ya existen y les han sido legadas», no está hablando solo de economía aunque también se refiera a ella. El sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman trabajaba en ello justo antes de morir: «Pretendo comprender por qué el neoliberalismo experimenta, de repente, tanta popularidad, por qué el repentino interés en que regresen los líderes autoritarios», era su último reto in extremis y a la par que veía como el espectro progresista daba la espalda definitivamente a la defensa de la naturaleza abandonando a la mujer a su suerte (y no estam