En duda los dos primeros empates, España se ha desatado en la Eurocopa 2020 con diez goles, 19 tiros a portería y un tanto cada cuatro remates en los dos últimos duelos que han provocado la eclosión de un grupo que jamás perdió la confianza, consciente de que todo pasaba por la pegada, un factor hoy por hoy incontestable. La botella de cava por descorchar de Luis Enrique Martínez ha entrado en una ebullición constante. Tan mecanizada y eficaz con la presión, con el manejo habitual del balón, aunque ante Croacia concedió más atrás de lo que lo había hecho antes, el gol es una diferencia tan visible como el carácter que demostró el lunes.