Las estrellas de cine, fútbol, toreo o del mundo del arte y la novela estaban en el firmamento, como hoy, pero también en la calle Gran Vía. Por allí correteó durante muchos años Enrique Herreros hijo, abogado, periodista, responsable de publicidad y productor de cine. Su padre, también llamado Enrique Herreros, le enseñó todo lo que sabe, de la vida y de la profesión, como repite varias veces con su voz de Vito Corleone.
A su lado consiguió una vida de repuesto en un momento en que
Míster Jordan -como bautiza a la muerte a raíz de la película El difunto protesta (1941)- estuvo a punto de llevárselo. Tenía 23 años y estaba enfermo de sarampión en el