“Nadie en la isla está ya tranquilo; es todo muy inquietante, una tragedia”. Los asturianos afincados en La Palma vivieron ayer sobrecogidos la tercera jornada de avance implacable de la lava hacia el mar. Todos ellos siguieron casi minuto a minuto, a través del televisor o del teléfono móvil, el lento pero constante movimiento de una gigantesca lengua de magma, que ayer engulló gran parte de Todoque, localidad de más de mil habitantes, formada por “casas pequeñas y dispersas, un colegio, una iglesia y varios bares”, describieron los testigos asturianos. Dos de ellos están evacuados y temen, como el resto, que lleguen “más complicaciones” cuando la lava toque el mar.