Ashley Ann Presinal
Santo Domingo, RD
Intentar impedir que reclusos dirijan actos de asesinatos, trafiquen drogas, ordenen secuestros, planifiquen fugas y extorsionen a los ciudadanos desde la “comodidad” de sus celdas sólo utilizando sus teléfonos celulares ha sido una constante para las autoridades del país.
O al menos así ha sido en sus discursos.
Y puede que la palabra “éxito” no defina las propuestas que se han planteado, ya que la mayoría ha chocado de frente con problemas que han atacado por años al sistema carcelario dominicano:
sabotajes, fallas eléctricas, descontrol y falta de presupuesto.